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“Rafael Ithier fue un genio”: El Gran Combo de Puerto Rico

La Universidad de la salsa, como se le conoce a la afamada e importante orquesta de la isla, reflexiona sobre su camino a seguir después de la muerte de su fundador: el maestro Rafael Ithier.

Aunque el reggaetón ha sido, en gran medida, uno de los géneros que más ha conectado a los latinos como una gran sociedad, es la salsa —que, aunque fue acuñada en Nueva York, tiene su sonoridad profundamente arraigada en el Caribe— la que en muchos más aspectos nos conecta y nos representa como comunidad. Proveniente de distintos ritmos de islas como Puerto Rico y Cuba, este género ha permanecido por más de medio siglo poniendo a bailar desde niños hasta adultos mayores, desde Argentina hasta México y, por supuesto, a toda la comunidad latina en Estados Unidos. Todo latino ha bailado canciones como ‘Brujería’, ‘Ojos chinos’ y claro, ‘Un verano en Nueva York’, tema al que Bad Bunny rinde un pequeño homenaje en ‘Nuevayol’, una de las canciones más exitosas de su más reciente álbum.

Rafael Ithier Natal nació en Río Piedras, Puerto Rico, el 6 de diciembre de 1926 y falleció en 2025, cercano al centenar de años y habiendo vivido el sueño de los grandes músicos que llevan melodías y ritmos en la sangre: hacer música hasta el último suspiro. Proveniente de una familia humilde, como todo genio fue un artista autodidacta que, con el paso de los años, convirtió a su orquesta en una de las más importantes e influyentes del universo de la salsa y de la música en español, transformando sus canciones en clásicos que mantendrán su legado en el Olimpo de la salsa y en el corazón del bailador.

Durante más de seis décadas, El Gran Combo de Puerto Rico se ha consolidado no solo como un estandarte del género, sino también como un referente para artistas de todo el mundo, principalmente gracias a la disciplina y el profesionalismo que demuestran en cada presentación y en cada producción discográfica. Valores que, con el paso de los años, han marcado el camino de la agrupación más importante que ha dado la salsa y que llegarán a Colombia en dos fechas en las que el bailador no podrá descansar, demostrando el poder de la salsa para unir generaciones. Por primera vez, se presentarán en el corazón de Bogotá, en el Movistar Arena, y también llegarán a la ciudad de Bucaramanga.

Son el grupo más emblemático de la salsa, ¿a qué creen que se deba?

Nosotros no podríamos decir si somos la orquesta más emblemática; no estaría bien. Sí damos gracias porque ya son 64 años de trayectoria, lo que nos otorga cierto reconocimiento. Primero debemos agradecerle a Dios y luego al artista más importante de la agrupación, nuestro fundador, Rafael Ithier, quien durante tantos años estuvo siempre al frente y así seguirá siendo. Su legado es muy grande y lo seguiremos llevando con mucho respeto, tal como él siempre lo quiso.

Sin duda, El Gran Combo de Puerto Rico tiene una importancia enorme dentro del género y estamos muy agradecidos con el público y también con los medios, que siempre han sido generosos con nosotros y nos han brindado un gran respaldo.

Cuéntenme un poco más de Rafael Ithier. ¿Qué creen que fue lo que lo convirtió en uno de los más grandes exponentes de la salsa?

El Gran Combo de Puerto Rico es el hijo de Rafael Ithier y, como todo hijo, de vez en cuando toca regañarlo y llevarlo por el buen camino [risas]. Trabajar a su lado fue un gran aprendizaje y, en realidad, nunca fue difícil. Fue una enseñanza de alto nivel, aprender de uno de los más grandes exponentes de la salsa.

“Ojalá este nuevo boom haga que la industria vuelva a mirar a la salsa y a sus nuevas generaciones de artistas”

Siempre estaremos eternamente agradecidos con Rafael. Él nos trajo hasta aquí, hasta donde estamos hoy, y nosotros seguiremos hasta donde se pueda.

Ithier fue autodidacta; nunca tuvo una formación musical formal. Cuando hablamos de él, hablamos de un genio, porque sin estudios académicos logró crear nada más y nada menos que El Gran Combo de Puerto Rico y mantenerlo vigente por más de 60 años. Las canciones de El Gran Combo son de otro mundo y, más allá del virtuosismo, su responsabilidad y compromiso con la agrupación siempre fueron dignos de admiración.

Ahora que él ya no está, ¿cuál será el rumbo de El Gran Combo de Puerto Rico

Continuar con su legado, respetarlo y llevarlo como él lo quiso. Cada vez que se tome una decisión, cada uno debe pensar: “¿qué hubiera dicho Rafael?”, y así lo vamos a hacer.

Son más de seis décadas de trayectoria. ¿Sienten que cargan con una responsabilidad o presión al representar a la orquesta sobre el escenario?

Definitivamente llevamos una carga fuerte, pero fuerte en el sentido de hacer las cosas bien. Si se parte de la responsabilidad y el profesionalismo que nos han traído hasta hoy, todo se vuelve más llevadero.

¿Cuál ha sido el mayor reto de sostener una orquesta a través de tantos cambios sociales, políticos y musicales?

La responsabilidad, la disciplina y el respeto hacia el público; ese ha sido el secreto. Hoy, el mayor reto es llevar la música del maestro Rafael Ithier tal como él siempre la quiso, sin alteraciones. Ese es el desafío actual, aunque antes más que retos, todo se basaba en la gran responsabilidad de la agrupación.

“La Universidad de la Salsa”. ¿Por qué se ganaron ese apodo?

Eso viene de hace muchos, muchos años. Surgió en Colombia, gracias al locutor Ley Martin, quien en una conversación con Ithier acuñó ese nombre por la cualidad de la agrupación: no solo cuenta con grandes músicos, sino que también ayuda a formarlos, además de su extensa trayectoria.

El decano, el gran maestro, era Rafael Ithier, y todos los que hemos pasado por aquí somos estudiantes de esa universidad.

Jerry Rivas, ¿cómo fue para ti llegar a El Gran Combo de Puerto Rico después del legado que había dejado Andy Montañez?

Siempre estaré eternamente agradecido con don Rafael Ithier porque me cambió la vida. Como bien dices, llegar después de Andy Montañez no fue tarea fácil. Yo era un artista muy novato, aunque ya había formado parte de algunas orquestas y había sido fundador del Conjunto Chaney. Ocupar el lugar de Andy, quien fue la voz durante tantos años, implicaba una gran responsabilidad, más aún dentro de una institución tan grande como El Gran Combo de Puerto Rico.

Los primeros años no fueron fáciles; el público estaba acostumbrado a la voz de Andy Montañez. Si en ese entonces hubieran existido las redes sociales y todo lo que hay hoy, me habrían hecho trizas [risas].

Vale la pena contar que el señor Quique Lucca, padre del gran Papo Lucca y uno de los fundadores de la Sonora Ponceña —la otra gran institución de la salsa puertorriqueña—, fue quien me recomendó a Ithier.

Para cerrar, ¿cómo ven el futuro de la salsa?

Lo que ha pasado con Bad Bunny y estos nuevos artistas es positivo. Ojalá sea una inyección para que los jóvenes salseros, que son muy buenos, tengan más oportunidades y podamos ver nuevas figuras dentro del género, algo que estamos necesitando, porque la salsa se está quedando sin referentes.Ojalá este nuevo boom haga que la industria vuelva a mirar a la salsa y a sus nuevas generaciones de artistas.